viernes, 7 de febrero de 2014

Click clack...¡que fluya la creatividad!


¿Nunca habéis tenido ansiedad por craftear? A mí me pasa muy frecuentemente: me paso todo el día con la cabeza en ebullición, fabricando ideas a toda velocidad, repasando mentalmente si tengo todo lo necesario para llevarlas a cabo; organizo proyectos, por orden de prioridad, y cuento los minutos que quedan para llegar a casa y ponerme manos a la obra (o a la aguja, la máquina o las tijeras, más bien). Hoy ha sido uno de esos días y el saldo es más que positivo. Además de una veintena (o más) de proyectos handmade pendientes, ya en el desayuno decidí que hoy por fin estrenaría la última máquina que he incorporado a mi colección de cachivaches: una etiquetadora de Artemio.


No es nueva mi facilidad para acumular herramientas sin estrenar en el armario, pero a esta le tenía muchas ganas por lo práctica que es. El funcionamiento es sencillo: trae dos discos, uno para mayúsculas y otro para minúsculas. Tras colocar la cinta adecuadamente, giras el disco hasta que la letra deseada quede en la posición correcta y, mediante presión mecánica, se graba la letra en la cinta.

En realidad, estos aparatos existen desde hace años. Son la versión clásica de las etiquetadoras Dymo, que incorporaron la tinta, las pilas y la pantalla al invento, abrieron la posibilidad de corregir antes de imprimir y, por tanto, no resultan atractivas para una craftadicta como yo. La posibilidad de cometer un error y la concepción de ese error como parte esencial del objeto final es una norma básica de cualquier técnica, herramienta u objeto hecho de forma artesanal. ¡¡Por eso me gusta esta etiquetadora!!

Hasta ahora utilizaba una imprentilla que compré hace años en MUJI para plasmar mensajes sobre papel, principalmente. Con mi nueva etiquetadora, ¡¡se amplía mucho el horizonte de posibilidades!! Y tengo que darle las gracias a mi hermana pequeña, que acertó al elegir este regalo en la última edición del herman@-cuñad@ invisible que organizamos cada año para el día de Reyes. No sólo supo acertar, sino que además hizo alarde de su vena craft (es una pasión compartida) y decoró esta caja para mí:


La caja ya está repleta de cintas, washi tapes, troqueladoras, tijeras, sellos y pegatinas. Y hoy, oficialmente, he estrenado la etiquetadora con un objetivo claro: bautizar y personalizar la libreta Moleskine en la que voy guardando los proyectos pendientes, las medidas de los patrones de costura y los pasos de las recetas que me gustan. Desde hoy es mi particular FÁBRICA DE IDEAS.

¡Que fluya la creatividad!

martes, 4 de febrero de 2014

Receta de cookies americanas

cookies

Con lo patosa que soy en la cocina, quién me iba a decir que llegaría el día de compartir recetas en el blog. Hoy me estreno con las galletas de mantequilla y chips de chocolate, las clásicas cookies americanas, que tienen un sabor irresistible. Después de muuuchos intentos, conseguí dar con una receta asequible para cucharas torpes.


galletas con chocolate - ingredientes
Vamos con los ingredientes:

- 220 gramos de harina
- Medio sobre de levadura (una cucharada)
- 90 gramos de azúcar moreno
- 50 gramos de azúcar blanco (se pueden sustituir 10 gramos por azúcar con aroma a vainilla)
- Chips de chocolate, al gusto
- 100 gramos de mantequilla
- 1 huevo



Y, ahora, la receta paso a paso:

1. Derretimos la mantequilla a punto pomada, es decir, medio líquida medio sólida (con trocitos, para entendernos). Para lograrlo, la troceamos en partes iguales y la calentamos en el microondas a media potencia durante 40-50 segundos.

2. Añadimos los dos tipos de azúcar, mezclando bien los ingredientes.

3. Batimos el huevo y lo incorporamos al azúcar y la mantequilla, ligando bien la mezcla.

4. Tamizamos la harina y la levadura sobre la mezcla, poco a poco, para que la masa vaya cogiendo consistencia. Al principio podremos utilizar una cuchara, pero tendremos que terminar de amasar con las manos. La masa debe quedar compacta, de manera que podamos manejarla con las manos sin que se queden restos entre los dedos. Si vemos que la masa no está compacta, añadimos algo más de harina, poco a poco, hasta que tenga la consistencia deseada.

5. Añadimos las chips de chocolate, distribuyéndolas bien en la masa. En cuanto a la cantidad, depende del gusto de cada una; yo suelo echar alrededor de 80 - 100 gramos.

6. Envolvemos la masa en film transparente o la introducimos en una bolsa de congelación y la dejamos reposar durante, al menos, una hora y media en la nevera. Este paso es muy importante, puesto que al refrigerar la masa se endurece, la mantequilla se solidifica y evitamos así que las galletas se desparramen al hornear.


7. Precalentamos el horno a 200º y sacamos la masa de la nevera. Hacemos bolas del tamaño de un albaricoque y las distribuimos en la bandeja del horno, aplastándolas ligeramente en la parte superior. Horneamos durante 8-10 minutos, hasta que veamos que las galletas están ligeramente doradas. Las sacamos del horno y las dejamos enfriar, con cuidado de no romperlas (mientras estén calientes estarán algo blanditas). ¡Y listas para comer!

¿Qué os ha parecido? ¿Os gustan las galletas de chocolate?







miércoles, 15 de enero de 2014

Un PAC MAN en tu nevera

Dibujar con cuentas hama bead o pyssla

Ser adicta al craft, al "hazlo tú mismo", al "do it yourself" o al universo craft (llámalo X) tiene también sus inconvenientes. El principal es que la acumulación de trastos, artilugios y materiales es inversamente proporcional al tiempo que tienes para utilizarlos o darles forma. Sin embargo, el día que por fin sacas partido a tu inversión y materializas un proyecto que siempre quisiste hacer, la satisfacción es mayúscula. Eso me sucedió hace unos días, cuando por fin utilicé las cuentas Pyssla de Ikea (una versión de Hama Beads) para hacer unos imanes de nevera sencillitos y divertidos, después de ver el bote durante meses esperando en el armario.

¿Alguna vez habéis crafteado con los originales Hama Bead o con Pyssla? Soy una auténtica novata en la materia y creo que si el dibujo se hace al detalle es una tarea muy laboriosa. Primero hay que hacer el diseño, cuenta a cuenta, sobre la base de clavijas más apropiada para el modelo que tengamos entre manos; si la imagen que queremos obtener tiene forma circular, utilizar una placa cuadrada supondría un desastre absoluto. No sé vosotras, pero a mí me resulta más fácil ir colocando las cuentas con unas pinzas (mucho más precisas que mis dedos).

Una vez tenemos el diseño, llega la hora de aplicar calor para que las cuentas se fundan parcialmente y, de esta forma, queden unidas. Entre la plancha y el diseño debemos colocar una hoja de papel de planchado. Después, dejamos enfriar unos minutos y separamos la pieza de la base de clavijas.


Una vez tuve las piezas, pegué los imanes con cola y ¡voilá! El comecocos imantado para la nevera quedó listo. Como se trata de un regalo, fijé con cinta adhesiva cada uno de los imanes sobre un cartón azul, simulando una escena del clásico PAC MAN, y envolví el conjunto con un papel chulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Qué proyectos habéis hecho vosotras con cuentas de este tipo?





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